Todos los días lo primero que hago cuando llego al trabajo es recordar una frase de Teresa de Calcuta que leí en una de sus oraciones. Es la siguiente:
QUE CONFÍES EN DIOS EN QUE ESTÁS EXACTAMENTE DONDE TIENES QUE ESTAR.
Yo la necesito en estos momentos especialmente por la situación laboral en la que estoy.
Busqué un trabajo en el cual pudiese estar más tranquila para poder quedarme embarazada y lo conseguí, Gracias a Dios, pero Dios sabe también que me aburro muchísimo y que me consume el ánimo hasta llegar al centro de mi energía y chuparme todo lo que pueda, reservas incluídas.
He reunido un montón de recursos para poder vivirlo de la mejor manera posible pero no quiero engañarme, me cuesta mucho y lo único que realmente consigue rescatarme es que esta situación es de carácter temporal, tiene fecha de caducidad y ya queda poco para que se termine esta historia.
Si no hubiese tenido bien claro cual era mi intención, mi deseo y mi ilusión, hace tiempo que ya hubiese buscado otra cosa. Pero aún así, surge esta pregunta dentro de mi: ¿si no pensase que este trabajo es de lo mejor que me podía pasar para trabajar embarazada y si no pensase en los dos bebés que están dentro de mi cada vez que no me siento las fuerzas...hubiese sido capaz de aguantar? pues la respuesta que me doy es muy clara; creo que no.
Quizás aunque hagamos un esfuerzo por cuidar nuestra autoestima y consigamos querernos lo suficiente a nosotros mismos, nunca podremos hacer por amor propio lo que podemos llegar a hacer por amor a los demás.
Por este motivo, yo alucino con lo que estoy viviendo porque si puedo soportar esto es por amor a mis bebés. Por eso, siento que los quiero aunque no los haya visto.
Es como si pudiese sentir un amor de madre que supera lo que me parece imposible.
Seguramente este sentimiento es una de las cosas que más me han impactado en esta vida.
Podría ser que somos tan capaces de hacer algo por los demás porque no podemos amarnos a nosotros mismos de la misma forma que podemos amar a los demás.

2 comentarios:
gracias por darme todos los dias la fuerza que necesito para poder seguir viviendo en esta rutina que me invade y de la que no se salir. Eres la luz que me ayuda a descubrir quien soy realmente y cuales son mis sentimientos. Admiro tu valía y tu entrega a los demás. tengo una total y sana envidia a tus bebes: su madre no solo es muy fuerte sino que reparte esa fuerza a los que la rodean, preocupándose por lo que cada uno necesita, impulsándolos hacia la felicidad y aportando siempre un grano de desinteres con su sabiduria
hola,admirado. Hoy he vuelto a leer tu comentario y queria saludarte y desearte lo mejor despues de tanto tiempo
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