lunes, 28 de abril de 2008

Bendita ignorancia que a veces nos lanza a vivir

Gracias a lo que no sabemos...nos atrevemos a hacer tantas cosas que si pudiésemos calcular el riesgo, no tendríamos la fuerza para lanzarnos a por ello.
Por eso yo a veces me detengo a considerar que la ignorancia también puede ser bendita.
Esto lo ves claramente en la acción de los niños.
Yo como ya no soy una niña... siento que, prefiero no saber tanto.
Ahora mismo estoy pasando por una situación que si me lo hubiese pensado unas cuantas veces más y no hubiese sido capaz de enviar a la porra mis pensamientos y el bombardeo de turno con las consecuencias que podrían producirse... no sé si me hubiese lanzado a vivir esta historia.
Pero mira cuando te lanzas...ya empiezas a vivir.
Si no te tiras para bien o para mal...te amargas la vida.
Claro que no tengo la misma energía que antes y ya no me da para tantas vivencias.
Pero hay que reservar un poco de ignorancia para que no desaparezcan para siempre sepultadas bajo la rutina diaria.
No quiero saberlo todo, ni mucho menos. Qué horror, con lo que detesto la prepotencia.
De eso nada, yo a mi ritmo, poquito a poco pero haciendo lo que pueda de la mejor manera posible.

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